Una de las cosas más bonitas que nos trae la navidad son los Villancicos. Los hay para todos los gustos y nos cuentan cosas sencillas. Hoy os voy a cantar el del Tamborilero, seguro que lo encontrais en Mr. Google.
El camino que lleva a Belén,
baja hasta el valle que la nieve cubrió.
Los pastorcillos quieren ver a su Rey,
le traen regalos en su viejo zurrón
al Redentor, al Redentor.
Ha nacido en el portal de Belèn
el Nño Dios, el Niño Dios.
Yo quisiera poner a tus pies
algún presente que te agrade Señor.
Mas Tú ya sabes que soy pobre también
y no poseo más que un viejo tambor.
Ropopompom, ropopompom.
En tu honor frente al portal tocaré
con mi tambor, con mi tambor.
El camino que lleva a Belén
lo voy marcando con mi viejo tambor
Nada mejor hay que te pueda ofrecer.
Su ronco acento es un canto de amor
al Redentor, al Redentor.
Cuando Dios me vio tocando ante Él
me sonrió, me sonrió,
me sonrió, me sonrió, me sonrió.
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