domingo, 1 de noviembre de 2015

Una tarde amarilla

Hoy me he ido con Oskar a Cercedilla y hemos pasado una tarde amarilla, han caído tantas hojas que nos podíamos zambullir en ellas.






Mientras yo cogía castañas Oskar me leía en alto " Platero y yo" ,de Juan Ramón Jiménez.

....Los pájaros frioleros se van, en grandes y altos bandos, al Moro. La más leve ráfaga de viento desnuda ramas enteras de sus últimas hojas amarillas.  


......La estación convida a mirarnos el alma, Platero.
Mira, Platero, este árbol que, verde y susurrante, cobijo, no hace un mes aún, nuestra siesta. Sólo, pequeño y seco, se recorta, con un pájaro negro entre las hojas que le quedan, sobre la triste vehemencia amarilla del rápido poniente.......
  
Un árbol cualquiera que por primera vez acariciamos, nos llena, Platero, de sentido el corazón.


En mi cabecita sonaba la canción del Otoño de Perales.





Nos hemos vuelto a casa con la cesta llena de castañas y el corazón amarillento después de disfrutar de ese espectáculo tan alcance de la mano .

Oskar seguía leyendo en alto su libro de Platero:
Platero es pequeño,peludo,suave;tanblando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro....Es tierno y mimoso....


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