En Madrid hace un calor sofocante y no se puede dormir, pero a veces cuando uno reconcilia el sueño es cuando ocurren cosas mágicas. Soñé que me mudaba con Lars a una casita con terraza, la llenamos de plantas de color rosa y teníamos, por fin, nuestro espacio creativo. lo soñé con tanta intensidad que estoy segura que se va a hacer realidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario