En estos días me doy cuenta de que además de tener el enemigo fuera en los hospitales y por nuestra ciudades hay otro pequeño enemigo en mi cabeza, en mis pensamientos cuyos síntomas son entristecimiento, miedo, desequilibrio que aparece cuando pienso en el futuro y me olvido de vivir en el Ahora. Se presenta un futuro muy difícil pero me tengo que centrar en lo que puedo dar Ahora. No tenemos que dejarnos atrapar y encadenar a todo lo externo que nos roba la paz. Tenemos que estar bien para que otros estén bien.
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