Nos han explicado que una simple flor puede expresar más que un jarrón repleto de flores. Nos han enseñado que el ikebana no consiste en lo que añades en un arreglo, sino en lo que le quitas. Si el arreglo se simplifica, cada detalle del material puede apreciarse fácilmente, como la curva de la rama, la sutil degradación del color de una flor y el modo en que el capullo despliega sus pétalos.
Al volvernos a casa hemos pasado por mi floristería favorita, la Ponsetia, y hemos comprado flores para hacer nuestros primeros ikebanas en casa....
Al terminar nuestros arreglos Lars se ha sentado en el jardín en silencio ,disfrutando de la tranquilidad del momento y me decía " Carlota, que poco necesitamos para ser felices, una ramita y ya está ".
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